¿Y si el buen sexo no es lo que te han contado?

¿Y si el buen sexo no es lo que te han contado?

Es el buen sexo lo que nos han contado o hemos aprendido un modelo coitocentrista, falocentrista y orgasmocentrista.

“Nos han enseñado a medir el sexo de muchas maneras. Pero quizás llevamos demasiado tiempo haciéndonos la pregunta equivocada”

Se asocia el buen sexo con mitos de perfección, acrobacias y deseo constante.

En realidad el buen sexo, se basa en la comunicación, la conexión y la ausencia de presión entre otros.

  • Mito de la espontaneidad: Se cree que el deseo debe surgir siempre, de forma mágica, cuando sabemos que el deseo requiere de la integración de muchos factores, emocionales, físicos, psicológicos, etc.
  • Mito del rendimiento: La cultura popular vende el sexo como una actuación olímpica o acrobática, siempre hay que rendir, cuando el verdadero placer depende de la generosidad y de cuidar al otro.
  • Mito de la frecuencia: Se piensa que hay un número correcto de veces que una pareja debe tener relaciones, ignorando que cada vínculo tiene sus propios ritmos y necesidades.

El problema de intentar hacerlo bien.

“Si el sexo se vuelve funcional  deja de ser placentero”

Te han contado que hacerlo bien es algo como: siempre tienes ese deseo, luego te excitarás, seguidamente habrá penetración llegas al orgasmo y fin de la historia.

Esto que habrás escuchado e intentado hacer o que muchos hicieron, solo ha generado angustias, porque muchas personas, no tienen siempre el deseo esperando que llegue la hora del sexo, o pueden tener deseo y no estar excitados, y si el orgasmo es obligatorio, que frustrante para aquellos que en su carrera a este no lo logran.

Si el sexo se aprende desde el deber, la vergüenza o el miedo, es lógico que el disfrute no aparezca de forma espontánea.

“Cuando el sexo se vive como evaluación, la ansiedad ocupa el espacio del placer.”

No hay una metodología a seguir, el sexo no es un examen, cada pareja es diferente y cada persona también.

El conocimiento de ambos, los deseos y la forma en que se relacionen será lo que les haga disfrutar de su buen sexo.

Siempre puedes hacer lo que te hace sentir bien. Sin la presión de las expectativas, suele salir mucho mejor de lo que habrías imaginado.

Tu vida amorosa no es una competición, no tienes que compararte con determinadas estadísticas que suelen salir en las revistas, solo tú decides.

¿De verdad el orgasmo lo mide todo?

Una gran parte de la población piensa que la meta de una relación sexual es el orgasmo, van en una carrera de fondo persiguiendolo, mientras se pierden el proceso.

Centrar el encuentro erótico en el orgasmo puede ser estresante para ambos integrantes de la relación, muchos pretenden que sea mutuo y en el instante preciso, como lo vemos en películas.

En una pareja, cada integrante tiene su ritmo y su tiempo, pueden llegar juntos o no, y esta bien, o pueden no tener orgasmos y está bien, porque lo deseable es que compartan diversión, que fluya la comunicación, que haya aprendizaje, que el juego sexual sea eso, un juego, jamás una meta.

Hay ocasiones en que un masaje suave, o simplemente dormir abrazados da tanto placer y ternura como un acto sexual,

Lo que ocurre cuando dejamos de perseguir resultados.

  • Cuando quitas el foco en el rendimiento, el placer aparece con más facilidad.
  • Recuperas el ritmo propio, sientes y escuchas al cuerpo sin forzarlo.
  • Los encuentros eróticos no están marcados por objetivos, a veces el placer empieza cuando hay ausencia de estos.
  • El placer se construye desde la seguridad.

Quizás el buen sexo sea otra cosa.

El buen sexo se define por:

  • La comunicación abierta: Hablar de lo que te gusta y lo que no apetece es indispensable. El sexo fantástico n es adivinar, sino conversar y conocer los deseos del otro.
  • La conexión y el vínculo: El buen sexo genera complicidad, seguridad emocional y bienestar con uno mismo.
  • La libertad de presión: Quitar la exigencia de llegar a un ideal preestablecido permite reconectar con el placer real, sin ansiedad.

El sexo es una experiencia multidimensional que no solo involucra los cuerpos sino también las mentes y los sentidos de ambos.

Son las partes físicas, emocionales y sensuales del sexo las que se combinan para crear una experiencia gratificante.

Además del placer compartido y la conexión, el sexo tiene un aspecto creativo y lúdico, no deja de ser un juego de adultos, donde pueden ser honestos, abiertos y vulnerables.

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