La vida sexual tras la braquiterapia.
Cuando las mujeres terminan su tratamiento contra cualquier cáncer ginecológico tratado con radioterapia, quimioterapia y finalmente braquiterapia piensan que han logrado su objetivo.
Lo que nadie les explica es el impacto de este tratamiento en su sexualidad. Después de la braquiterapia tendrán que afrontar nuevos retos en su vida íntima.
“La vida sexual tras la braquiterapia: la secuela silenciosa del cáncer ginecológico”
El precio íntimo de la supervivencia
La braquiterapia es un tratamiento altamente eficaz en cánceres ginecológicos como:
- Cáncer de cuello uterino, de endometrio o vaginal.
Consiste en colocar material radioactivo dentro o muy cerca del del área afectada, permitiendo administrar altas dosis localizadas con menor impacto sistémico. Ha salvado miles de vida.
Pero la radiación en la pelvis no distingue entre tumor y tejido sano circundante.
Estudios realizados demuestran que entre el 40 y el 60% de las mujeres tratadas presentan al menos una alteración en su función sexual. En algunas supera el 80% cuando se evalúan dolor, lubricación, deseo y satisfacción global.
Cambios que no siempre se ven tras una braquiterapia.
¿Qué sienten las mujeres después del tratamiento?
- Sequedad vaginal persistente.
- Dolor durante la penetración, (dispareunia).
- Contracción espástica involuntaria de la entrada de la vagina, (vaginismo).
- Estrechamiento vaginal, (estenosis).
- Pérdida de elasticidad.
- Disminución del deseo sexual.
“El problema no es solo físico, la imagen corporal cambia, la relación de pareja se resiente y muchas pierden parte de su identidad”
Algunas mujeres confiesan que el dolor o la ansiedad por el dolor les hicieron evitar relaciones, generando distancia emocional y tensiones que no estaban preparadas para enfrentar.
¿Por qué no se habla más en consulta?
Una de las barreras que señalan es la falta de diálogo entre profesionales de la salud y los pacientes.
Las mujeres afirman no haber recibido información detallada antes del tratamiento sobre el impacto potencial en su vida sexual.
En consulta las prioridades son la supervivencia y el control tumoral. La sexualidad queda en segundo plano.
No se pregunta de manera sistémica sobre salud sexual, incluso cuando el tratamiento afecta directamente órganos reproductivos.
Esta ausencia de conversación puede dejar a las mujeres sin herramientas para enfrentar esos cambios antes que ocurran.
¿Qué soluciones existen para los pacientes que han recibido el tratamiento de braquiterapia?
“Cuando el tratamiento termina empieza otra etapa: la de reconstruir la normalidad”
El abordaje debe ser multidisciplinar y, aplicadas de forma temprana se observan mejoras significativas.
Entre las opciones terapéuticas están:
- Acompañamiento psicológico
- La terapia sexual: acompañamiento sexológico para tratar las dificultades o disfunciones sexuales: dispareunia, vaginismo, el deseo erótico.
- Terapia de suelo pélvico.
- Terapia hormonal en casos indicados.
Un reto para la sanidad.
La mejora de la supervivencia del cáncer ginecológico obliga a dar un paso más: integrar la salud sexual dentro del seguimiento habitual de los pacientes.
Superar el cáncer incluye también recuperar la vida sexual, la intimidad y el placer. No es un tema menor, es parte de la vida de cada superviviente, no debería implicar hacerlo sola.
.
.
.