¿La comunicación enciende o apaga el deseo sexual?
La comunicación enciende o apaga el deseo sexual. Hay personas que al comunicar sus pensamientos, deseos y sentimientos a su propia pareja manifiestan sus anhelos de forma vaga, se pierden en detalles triviales, suponiendo que el otro capta lo que intenta decir.
“La comunicación no siempre aumenta el deseo sexual. A veces la forma en que nos comunicamos lo apaga sin que nos demos cuenta”
A menudo este tipo de comunicación solo lleva a malentendidos, conducen a la frustración y a la hostilidad.
Lejos de promover la clarificación y la comprensión las palabras se convierten en armas.
La paradoja del deseo: cuanto más hablamos de sexo, menos deseo aparece.
Las parejas en su afán de solucionar la dificultad del deseo sexual lo convierten en una tarea, en una obligación. Es muy común frases como “tenemos que hablar”, “hay que mejorar”, “vamos a retomar”.
Las parejas que hacen esto, fijan las relaciones sexuales como un evento más en su calendario, quizás lo disfruten pero generalmente al fijarlo como un deber provoca rechazo, toda vez que hay factores emocionales, psicológicos, físicos, que intervienen, no es un acto mecánico como comer o ir al trabajo.
Lo que nunca se dice comunica más.
“El silencio también comunica y puede apagar o encender el deseo sexual”
El silencio también comunica:
- Evitar el contacto físico.
- No buscar la mirada.
- Dormirse inmediatamente.
- Revisar continuamente el móvil en presencia del otro.
El cerebro interpreta estas señales como negativas, aunque no se pronuncie una palabra.
El silencio aleja a los integrantes de la pareja del encuentro, se van separando sin que se den cuenta, tal vez el trabajo diario o los deberes de la casa o la crianza de los niños sea agotador, si se instala el silencio en la relación también queda el deseo del encuentro relegado.
La comunicación corporal pesa más que las palabras, enciende o apaga el deseo sexual.
Muchas parejas dicen: “Te deseo”, mientras su lenguaje corporal transmite, “estoy cansado, preocupado o distante”.
“La comunicación corporal revela el estado real de la persona cuando el mensaje hablado dice lo contrario”.
El cuerpo suele ser más creíble que el discurso. Los gestos, las expresiones faciales, posturas corporales, contacto visual y el tono de voz, representan un porcentaje muy alto del impacto total de cualquier mensaje interpersonal.
La ilusión de que la pareja “debería saberlo”
No se puede esperar que el otro haga lo que no sabe. Si no comunicamos de forma asertiva nuestros deseos, gustos, necesidades y anhelos, solo vamos a crear malentendidos, y con ello una sarta de pensamientos negativos.
Las percepciones negativas pueden vencer los aspectos positivos de una relación. Se produce un viraje de la ilusión a la desilusión, porque la imagen de uno pasa de ser todo bueno a todo malo.
Es más fácil hablar de aquello de deseamos, con la claridad y la honestidad requerida para que los encuentros eróticos fluyan, sean placenteros y que inviten a más encuentros.
Hablar demasiado mata el misterio.
La transparencia absoluta puede eliminar parte del erotismo. No todo debe ser explicado. El deseo también necesita:
“El exceso de sinceridad también puede ser destructivo”
No todo pensamiento debe compartirse. La comunicación saludable no consiste en decir absolutamente todo, sino en elegir qué aporta valor a la relación.
Las críticas se almacenan en el cerebro y el deseo desaparece.
Una discusión por la mañana puede seguir afectando al deseo esa misma noche. El cerebro emocional no cambia tan rápido.
Si los conflictos que aparecen en la relación son mal gestionados, van creando mella en todos los demás aspectos, también en el deseo sexual. Si no nos sentimos comprendidos y apoyados, por nuestra pareja, se crea un nivel de frustración que puede llegar a la ruptura.
Los conflictos siempre existirán en una relación de pareja, el éxito está en cómo lo solucionamos, qué hacer para lejos de angustiarnos, la pareja salga favorecida.
Las conversaciones cotidianas construyen el deseo o lo apagan.
No es la conversación sobre sexo la que más influye. Es como hablamos durante todo el día.
Ejemplos:
- el tono de voz
- respeto
- humor
- reconocimiento
- interés
El deseo sexual comienza muchas horas antes del encuentro sexual.
Estamos equivocados si cuando nos vamos a la cama con nuestra pareja, se apaga la lámpara y se enciende el deseo erótico, no funciona así.
Muchas mujeres que entran en la premenopausia, atraviesan algún tratamiento médico, oncológico, o simplemente tienen un deseo sexual hipoactivo, necesitan más esta preparación.
“La seducción también es comunicación”
El deseo se alimenta de pequeños mensajes diarios que no siempre son palabras.
Una sonrisa, una mirada, una caricia, un mensaje inesperado, un cumplido, un obsequio sorpresa…
Estos microgestos mantienen vivo el vínculo erótico.
El deseo sexual necesita seguridad.
Cuando la comunicación genera miedo, juicios, ridiculización o críticas, el cerebro activa mecanismos de protección y disminuye el interés sexual.
Ejemplo: En una pareja uno es capaz de criticar, poner en ridículo en eventos sociales al otro y no ver cuánto sufre porque nunca este ha manifestado el daño que le hacía.
El cerebro y el cuerpo humano necesitan estar tranquilos para entregarse al placer.
Si se tiene miedo, estrés o juicio, el cuerpo activa el modo de defensa y apaga la excitación.
Un entorno seguro, se cultiva con:
- Comunicación abierta: hablar sin reproches ni culpas.
- Respeto a los límites: saber decir que no sin miedo a malas caras.
- Cuidado mutuo: bajar la carga día a día para conectar desde la ternura.
La comunicación erótica invisible que enciende o apaga el deseo erótico.
La mayoría de las parejas cree que los problemas sexuales empiezan en la cama. En realidad comienzan en cualquier sitio, en la cocina, en el coche, durante una conversación apresurada o en la forma en que se despiden por las mañanas.
Enviamos muchos mensajes sin hablar en:
- cómo nos saludamos
- cómo nos tocamos
- cómo discutimos
- cómo nos despedimos
- cómo respondemos a un mensaje
- cómo miramos al otro cuando habla
- cómo reaccionamos cuando propone intimidad
Al comunicarnos no solo nos expresamos con palabras, también hay un lenguaje no verbal, si al hacerlo coqueteamos, flirteamos, mostramos alegría forma parte de la seducción invisible.
El amor es una construcción, y en ello la comunicación juega un papel fundamental a tener en cuenta si queremos una relación de pareja sana.