¿Cómo recuperar el deseo sexual después del cáncer?

¿Cómo recuperar el deseo sexual después del cáncer?

Recuperar el deseo sexual después del cáncer o mientras se está bajo algún tratamiento oncológico es una de las dificultades a lo que se enfrenta la pareja en cuestión, porque no es solo del paciente, incluye a ambos integrantes.

Se trata de la relación y, es esta la que trataremos en terapia sexual.

El deseo aunque tengamos la percepción de que ha desaparecido, en realidad no es así, solo necesitamos reconexión con nosotros mismos. Reconectar con nuestro cuerpo y luego con nuestra pareja.

” El erotismo da nombre a ese sentimiento que impregna las relaciones entre los sujetos y trata de comprender ese deseo que los lleva a la relación”

Órganos que intervienen en la recuperación del deseo erótico.

El cuerpo

“El verdadero elixir de la belleza es la aceptación de uno mismo”

Nuestro cuerpo sufre cambios que interfieren en la esfera emocional. Hay que empezar por volver a aceptar nuestro cuerpo, lo que nos producirá el placer de disfrutar otra vez con nuestra nueva realidad.

Ese aceptar y respetar es lo que hace que nos veamos atractivos, que resaltemos las partes del cuerpo que más n gustan y, nos sintamos cómodos siendo quienes somos.

Investigar nuestro cuerpo, estimularlo, acariciarlo, saber cómo reacciona a los estímulos proporciona un mayor aprendizaje sobre nuestra propia respuesta sexual.

La piel

“La caricia es un gesto que convierte la piel en un lienzo, donde se dibujan emociones profundas y se borran las heridas que hay dentro”

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo, nos permite sentir al ser tocados o acariciados, juega un papel importante en la conexión con nuestro cuerpo y con el otro que nos acaricia o acariciamos.

La piel está llena de receptores de presión y temperatura. Al ser estimulados suavemente, se activan áreas cerebrales que convierten esa presión en una experiencia placentera.

Es uno de los órganos que nos ayudará a recuperar el deseo sexual. Este factor sensorial mediante sencillos juegos de masajes eróticos muy suaves, caricias, sin expectativas, sin metas, hará que las parejas descubran de nuevo su cuerpo, sus nuevas formas de sentir, adecuada a la nueva situación.

Los genitales

Observar y explorar los genitales, acariciarlos para descubrir los puntos donde sentimos más placer, donde deseamos ser acariciados con mayor o menor presión, detectar las limitaciones que ahora enfrentamos y, debemos comunicar a nuestra pareja.

En el caso de mujeres a las que se les ha practicado una braquiterapia y que presentan vaginismo o dispareunia, deben saber que no se puede forzar una relación erótica con penetración si no están preparadas para ello.

No deben padecer dolores durante algo que solo debe ser placentero, deben realizar aquellos ejercicios prescritos ayudándose de dilatadores y lubricantes.

El órgano sexual más importante, (el cerebro).

Hablamos del cerebro, porque es donde ocurre la magia.  El cerebro se encarga de recibir, procesar, ordenar y convertir en placer la información recibida y, además que tengamos una respuesta sexual satisfactoria.

Ejemplo:

Si nos acarician las manos, sentimos el tacto de las manos del otro y, esto ocurre por la activación de receptores cutáneos especializados que envían señales placenteras a las áreas cerebrales encargadas de las emociones, generando una sensación agradable.

El cerebro libera neurotransmisores y hormonas:

  • La oxitocina (hormona del vínculo y la calma).
  • La dopamina (placer y recompensa)
  • Las endorfinas (análgesicos naturales)

“Unos lazos emocionales seguros favorecen la proximidad, la sensibilidad y la intimidad en las relaciones sexuales.

¿Qué ventajas tiene un vínculo afectivo saludable en las relaciones sexuales?

El vínculo afectivo es la unión emocional que se establece entre dos personas que se profesan afecto. Cómo seres sociales necesitamos este vínculo para sobrevivir.

En una relación de pareja nos permiten crecer desde una perspectiva más íntima y comunicativa.

Las parejas se comunican de manera asertiva, gestionan los conflictos que aparecen en la relación de forma positiva.

Hablar abiertamente  de nuestras inseguridades, creencias, miedos ayudará a que el otro nos entienda mejor y conociendo su punto de vista descubriremos cuán equivocados estamos al respecto.

A través de los vínculos afectivos de apego seguro se refleja la pasión sexual que la persona adulta pone en sus relaciones íntimas.

El sistema de apego seguro es visto como la base para el establecimiento y el mantenimiento de las relaciones románticas.

No tienen dificultades para mostrar sus sentimientos y disfrutan de hacérselo saber a su pareja.

Darse permiso para recuperar el deseo sexual después del cáncer.

“Las relaciones sexuales con nuestra pareja debe ser íntima, confidencial y de absoluta libertad”

Darse permiso significa desterrar la vergüenza, el miedo y la culpa de la relación erótica.

La vergüenza en las relaciones sexuales parece multiplicarse y puede llegar a inmovilizarnos. El miedo a ser juzgado de forma negativa por nuestra pareja, los pensamientos negativos sobre nuestra persona, el miedo a hacer el ridículo nos impide mostrar nuestras emociones, nuestro cuerpo, deseos y del placer en sí.

La culpa hace su aparición cuando el exceso del pasado nos aferra a comportamientos anteriores y nos impide disfrutar del momento presente.

Las personas con algún tratamiento oncológico, solemos aferrarnos al pasado a lo que fuimos y ya no somos, ni seremos.

Somos los de ahora en adelante y para ello hay que partir de nuestra situación actual, con nuestras limitaciones y nuevas emociones, fantasías e ilusiones.

La vida es un cambio continuo y las personas van cambiando y evolucionando, por lo que antes era o sentíamos de una manera, ahora podemos sentirlo de otra pero si no lo compartimos con nuestra pareja y viceversa la intimidad y la conexión se pierde.

El miedo que es parte de la culpa y la vergüenza, va volviendo más oscura nuestra existencia y que nos impide disfrutar.

En nuestra relación de pareja este se instala de manera irracional y nos perjudica.

¿Qué hacer para recuperar el deseo sexual después del cáncer?

Detectar nuestros pensamientos negativos y transformarlos en otros más realistas y adaptados a la situación actual en cuestión.

El miedo se supera enfrentándolo, al compartir sentimientos y deseos favorecemos la la empatía entre ambos y una mayor comprensión en este terreno.

La propia aceptación de tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos es absolutamente necesario para disfrutar de nuestra vida y del sexo.

Promover el contacto físico, tocar para transmitir amor y deseo reforzará vuestro vínculo y la relación. El deseo entre una pareja que se toca y se acaricia es mucho más alto que aquellas que no lo hacen.

Las caricias deben ser recíprocas.

Aumenta tu poder de seducción.

Combatir la rutina. Se trata de introducir nuevos estímulos en la relación, tanto en la parte sexual como en la pareja en general que la reactiven y permitan disfrutar como antes.

El factor sorpresa, el humor, mirarse, tomarse de las manos, sonreírse, decirse cuánto os queréis entre otras cosas favorece que  la conexión emocional aumente y el deseo de estar juntos y compartir aumente.

Explorar nuevas posturas sexuales, juegos de roles, abrirse al mundo de las  fantasías eróticas.

El deseo sexual necesita de estímulos internos y que parten de nosotras, es decir de las llamadas fantasías, y responde a estímulos externos que deben ser inductores adecuados del deseo.

“El deseo no es instintivo, universal o inamovible, sino algo cambiante que se aprende y se cultiva.No es algo que surge sin más, sino que debe encontrar la oportunidad en un ambiente amable y seguro”

Los diferentes momentos en la vida y nuestras experiencias condicionarán la sexualidad y el deseo. Aspectos como el dolor en las relaciones sexuales se ignoran como factor que condiciona el deseo sexual.Momentos vitales como la crianza de los hijos, la menopausia o un tratamiento oncológico son un punto de inflexión y de cambio a los cuales hay que adaptarse, y nos han de llevar a reformular nuestro deseo para entender que este se puede reacoplar.

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Bibliografía

Cámara, Laura, Desearte Claves para el deseo sexual femenino.

Molina, Ciara, Sexo sentido, sexo vivido.

Ribas, Emma, Mindfulsex

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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