Estrés y deseo sexual: cuando la mente apaga el cuerpo.

Estrés y deseo sexual: cuando la mente apaga el cuerpo.

¿Alguna vez has sentido que tu deseo sexual desaparece cuando experimentas un estado de estrés? No es falta de amor ni de atracción; es una respuesta del organismo.

El deseo sexual es muy sensible a factores emocionales y psicológicos. El estrés incide en la disminución del deseo erótico toda vez que produce en las personas agotamiento mental y físico, pensamientos negativos o preocupaciones excesivas.

El  cuerpo prioriza funciones esenciales para la supervivencia y reduce aquellas que no considera urgentes como la reproducción o el deseo sexual.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando hay estrés?

Nuestro cerebro apaga el motor del apetito sexual. Este proceso involucra a varias respuestas biológicas y psicológicas.

  • Prioridad biológica: El cerebro pone toda su energía en proteger la integridad física y, no interpreta como importante una necesidad sexual.
  • Desconexión física: El aumento de adrenalina reduce el flujo sanguíneo hacia los genitales
  • Fatiga mental: los pensamientos constantes y el agotamiento mental impiden la relajación necesaria para conectar con el placer y el momento presente.

El cortisol: el gran enemigo del deseo.

Cuando nos estresamos el cuerpo produce más cortisol y adrenalina. Este sostenido reduce las hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos. Esto puede traducirse en falta de deseo, dificultades para la excitación o problemas en la respuesta orgásmica.

¿Por qué las mujeres son especialmente sensibles al estrés?

Las mujeres experimentan más fluctuaciones hormonales que los hombres, debido a esto presentan una respuesta más elevada y prolongada al estrés.

La respuesta al estrés se basa específicamente en los procesos de cuidado y apego.

Factores socioculturales como la presión añadida por la carga mental, la conciliación laboral y familiar o la tendencia a internalizar los problemas, predisponen a un mayor riesgo de sufrir ansiedad y estrés crónico.

¿Cómo afecta el estrés a la pareja?

  • Deterioro de la relación, puede producirse un distanciamiento emocional y conflictos.
  • Disminución de la satisfacción personal, la ausencia de encuentros eróticos puede generar sentimientos de tristeza, frustración e incluso depresión.
  • Impacto en la salud física, el estrés crónico puede influir en problemas cardiovasculares, trastornos en el sueño y, un sistema inmunitario débil que empeora la función sexual.
  • Mayor irritabilidad , las personas se sienten tensas y son propensas a discusiones.
  • Efecto físico, en los hombres puede provocar disfunción eréctil y en las mujeres sequedad vaginal, dificultades en la respuesta sexual en general.

Estrategias para recuperar el deseo sexual durante el estrés.

“Las parejas en dificultad buscan una manera propia de encontrarse. No es estándar y no es la misma para todos. Es propia e intransferible de sus propias búsquedas, y es el resultado de una construcción lenta y minuciosa”     _E.Amezúa

Se puede recuperar el deseo mediante la terapia sexual especializada, enfocada en identificar las causas y, trabajando en la relación aspectos como la comunicación asertiva, reduciendo las tensiones y recuperando la conexión erótica.

Ejercicios prácticos para parejas.

Técnicas del manejo del estrés:
Mejoras en la comunicación:
  • Expresar necesidades, deseos y preocupaciones sin juicios ni críticas.
Recuperar las relaciones eróticas progresivamente.
  • Eliminar todo tipo de tensión o presión por tener relaciones eróticas, retomar el contacto físico de manera gradual, reforzando la complicidad sin grandes  expectativas y centrados en el ahora.
Cuidado del estilo de vida.
  • dieta saludable
  • horas de sueño suficientes
  • limitar el consumo de alcohol y cafeína
  • disponer de un plan y de rutinas diarias para bajar el estrés

El estrés influye negativamente en la vida sexual de las parejas, no solo afecta el placer de los encuentros eróticos sino también la conexión emocional y el bienestar en general.

El deseo sexual no funciona como un interruptor que se enciende o se apaga por voluntad propia, está influído por factores biológicos y sociales. Cuando el estrés ocupa gran parte de la atención y la energía es frecuente que el deseo sea relegado a un segundo plano.

Comprender este proceso, reducir las fuentes de estrés cuando sea posible y cuidar la conexión con la pareja puede favorecer una vida íntima más satisfactorias

Consultar con el profesional adecuado de la salud o un terapeuta sexual puede ser un paso útil.

 

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