Volver a enamorarse después de la braquiterapia.
Superar un cáncer de cérvix no siempre significa recuperar automáticamente la normalidad. Para muchas mujeres tratadas con braquiterapia, el alta médica marca el final de una etapa y el inicio de otra, volver a enamorarse.
“El desafío emocional de iniciar nuevas relaciones tras la braquiterapia”
Aquellas mujeres que tienen parejas han vivido juntos el proceso, ambos conocen lo que ha sucedido y tienen el reto de volver a la sexualidad como seres sexuados que son, independientemente de que no son los mismos de antes.
Las mujeres que han pasado este proceso solas, tienen el derecho a volver a enamorarse, y cuando están listas para ello tienen dificultades importantes:
- Miedo al rechazo.
- Cambio en la autoimagen corporal.
- Ansiedad anticipatoria al dolor en las relaciones.
- Inseguridad.
- Temor a revelar la historia médica.
- Les horroriza ser miradas como alguien frágil, con problemas.
Las mujeres tratadas con radioterapia pélvica y braquiterapia, donde pueden existir cambios físicos en la vagina y en la respuesta sexual, la inseguridad puede intensificarse.
El peso silencioso
Muchas mujeres optan por ocultarlo en las primeras etapas de una relación. Otras lo cuentan de inmediato como una forma de filtrar.
Se preguntan cosas cómo: ¿Me van a querer? o ¿Debo contar mi historia?
Todas coinciden en un punto clave, no es solo el miedo a la reacción real de la otra persona, sino la historia que una cuenta a sí misma.
Contar una historia que resulta triste o dolorosa, en difícil si no se ha recuperado la autoestima perdida y, esta no depende de los demás sino de sí mismo.
No es solo sexualidad, es identidad.
El cáncer ginecológico toca zonas profundamente vinculadas a la feminidad cultural: el útero, la vagina, la fertilidad.
Muchas pacientes no solo enfrentan cambios físicos, sino una reconstrucción interna de su identidad como mujer.
“¿Cómo se lo cuento”
Sentía que tenía que explicar mi cuerpo antes de que lo descubrieran, expresan muchas mujeres que desean volver a tener pareja.
Contarlo es más fácil pero también es una decisión muy personal. Te libera y facilita la comunicación ya que ambos podéis hablar de ti y de tu historia, sería fácil para el otro que tendría información de los límites durante la relación erótica y de cómo tocar temas más íntimos.
Es recomendable plantear las citas sin expectativas altas, plantearlo como “voy a tomar un café con alguien para distraerme” de este modo si no resulta, no es frustrante toda vez que no hemos ido a una cita con alguien que ya me he planteado como pareja.
No descartamos que alguien nos rechace por este motivo, pero a las parejas sanas también les sucede, no es motivo para fustigarse y dejar de conocer a otras personas.
Muchas relaciones nuevas se construyen sobre bases más conscientes y profundas.
Resiliencia
Se puede reiniciar una vida afectiva satisfactoria si reciben apoyo psicológico, asesoramiento sexológico o terapia sexual.
No pueden hacerlo solas necesitan ayuda profesional para trabajar:
- La autoimagen corporal.
- La comunicación honesta.
- La educación sobre sexualidad post-tratamiento.
- La reconexión con el placer sin presión.
- Las disfunciones s.exuales en las fases de la respuesta sexual.
Si se trabajan estos aspectos la confianza aumenta, la seguridad también, y se comienza a tener otro relato de sí mismas.
Amar sin pedir perdón.
En los últimos años la supervivencia del cáncer ginecológico ha aumentado significativamente gracias a tratamientos como la braquiterapia. Eso significa que cada vez más mujeres jóvenes y de mediana edad se enfrentan a este reto emocional.
No es un problema médico únicamente, es social y humano.
A veces el obstáculo más grande al conocer una persona para iniciar una relación es el miedo que tienen las mujeres, no solo lo que el otro pudiera pensar.
“Sobrevivir no es sólo estar viva”
Volver a amar sin sentir que hay que disculparse después de atravesar un tratamiento oncológico de braquiterapia, por la propia historia es parte de sentirse viva, con ganas de amar y ser amado, de mirar y ser mirado, de sentir, de volver a enamorarse, de disfrutar esta parte de nuestra sexualidad que ayuda a continuar con los cuidados del cuerpo y también de volver a ilusionarse o incluso reconciliarse con su erotismo..